Y te conocí por ahí, perdida entre la madrugada, como un fantasma de la noche, esperando ser cazada. Recorriendo andenes y rumbadas, entre calles y manzanas, ocupando las luces de la noche, bailando con serenata.
Entre la neblina te encontré, recuerdo muy bien que eran ya altas horas de la madrugada, yo salía a tomar aire fresco entre las calles de aquella pequeña ciudad, un cigarro en la mano me acompañaba, mientras los noctámbulos del centro de la ciudad me observaban, no les agradaba ver desconocidos a esas horas. A lo lejos se escuchaba un suave susurro de un viejo acordeón, como si la noche lo ameritaba. Monedas caían al sombrero de aquel músico, un opaco saxofón tocado por un señor de 65 años, y justo cuando regresaba, la noche me brindo una sorpresa pasando entre prostitutas y músicos, cortando a su paso la neblina que rodeaba el lugar. Iba en el asiento del pasajero… no sé cómo se llamaba, ni que hacia allí… solo fue un momento, una centella que pasaba, una estrella fugaz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario