El simple hecho de hacerlo la preocupaba al más mínimo detalle; el momento que soñaba tanto por fin se materializaba. Entre niños pingüinos y pétalos de flores se acercaba, y a la par de la música sus palpitaciones aumentaban.
La historia de cómo se debía de ser buena para eso no la distrajo de lo que tenía que hacer…tenía claro que no debía de olvidar lo que había escrito antes.
A pesar del largo discurso del “señor Pingüino”-como ella los llamaba- llego el esperado momento que había esperado… el momento más importante, el cual había esperado con ansias, desde hace unas cuantas primaveras, acaso seria desde que tenía 8 años?
Finalmente empezó a decir frente a todos, lo que había preparado; palabra por palabra fue formando oraciones y a la par de ellas formo tres lindos párrafos, los cuales parecían que rimaban… como si fuera un poema, expresando todo lo que sentía, todo lo que decía era adecuado, porque ese día se había casado.
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